Viernes 26 de Junio.
…han pasado 5 horas desde que hemos salido de Madrid. Una vez aparcado el coche cerca de Collado Pandébano partimos Miguel Ángel, Fer y yo camino de Vega Urriellu. Llevamos buen paso y estamos inmersos en nuestros pensamientos, en la aventura que nos espera mañana y que a pesar del tiempo que hace hoy esperamos podamos hacer realidad.
La temperatura es baja. Nos cruzamos con varias personas que bajan y adelantamos a otras que suben. Creo que somos los únicos pimpines que vamos en pantalones cortos y camisetas de manga corta comparados a las últimas tendencias de North Face, Millet que abrigan a los caminantes con los que nos cruzamos.
Nombres como El Cainejo y D. Pedro Pidal, Alberto Rabadá y Ernesto Navarro, Alfonso y Juan Tomás Martínez…asaltan nuestra mente según vamos subiendo. ¡¡ Qué intrépidos y valientes fueron !! Ahora nos disponemos a seguir los pasos de “Los Martínez”, aperturistas de la Cara Sur.

Apenas hablamos durante la subida. Mis compañeros como yo estarán imaginándose el día de mañana. Hemos estudiado la vía, los largos, los grados, los peligros… y queremos que la escala no nos defraude, y no lo hará, pues el entorno maravilloso donde se encuentra esta montaña nos hará sentir sensaciones que antes habían permanecido latentes. Este entorno maravilloso cambiará algo dentro de nosotros mismos, nos hará apreciar lo humilde de esta montaña, la historia que la rodea y nos recordará lo intrépidos que fueron sus conquistadores.
Todavía no hemos hablado sobre quien escalará de primero qué largos. Es algo que seguro ha pasado por la mente de los tres pero que como tabú aún no lo hemos sacado a relucir.
Sudando como pollos y sin realizar ninguna pausa nos plantamos 1 hora y 50 minutos en el Refugio de Vega Urriellu. Han sido los 850 metros de desnivel que más rápido se me han pasado nunca y no es para menos, pues la motivación para ello es fuerte aunque también tengo mis ligeras sospechas de que la tortilla de patatas que nos preparó Laura para comer algo tiene que ver…Lástima que finalmente no haya podido venir ella también.
La niebla nos oculta toda visibilidad a más de 10 metros. Con aspecto fantasmal se distingue la silueta del refugio donde pasaremos las dos próximas noches. El silencio nos rodea, la niebla hace sordos cualquier sonido.
Preparando el material pensamos en todos los detalles, repasamos una y mil veces la reseña de la vía, tiramos de oreja para escuchar al resto de visitantes del refugio qué dicen sobre anteriores escaladas e historias de esas para no dormir, de ellas se puede llegar a aprender y mucho…Habré mirado el barómetro 15 veces en la última hora. La presión ha subido levemente lo que significa que el tiempo será mejor que hoy. Ese era el pronóstico: “poco nuboso el sábado”.
Cena de rigor bastante copiosa. Tomás, el Guarda del Refugio, cuida muy bien a sus comensales. En la cena compartimos mesa con Quique, el mismísimo Farero de La Estaca de Bares y su amigo del cual no recuerdo el nombre. Alucinante saber con quien se puede llegar a cruzar uno en un refugio de montaña.
La alarma sonará a las 06:30. Todo listo. Hoy sé que no dormiré normalmente, al igual que cuando tengo algo importante que hacer el día siguiente. Para mí supone algo muy importante escalar el Naranjo.
Sabado 27. El día “D”...
Tras una hora de aproximación llegamos al “concurrido” pié de vía. En la Sur Directa varias cordadas del Cuerpo de Montaña del Ejército esperan. Al preguntarles nos indican que son 4 cordadas por lo que vamos a tener que esperar un ratito.
Miramos arriba y hay otra cordada en el L2, siendo los primeros y más madrugadores de hoy. El día va a estar divertido, nos decimos.
Sigue subiendo gente. Nos acomodamos como podemos en este incómodo zócalo. Un guía de la FMM que viene con 2 clientes nos pregunta qué vía vamos a hacer. Tras responder y señalando a la pared, nos dice que se puede hacer la que tenemos justo enfrente y que sale “similar” a la Sur Directa (cosa que luego no fue así) y que está a la izquierda de la Sur y a la derecha de la histórica vía “Víctor” (se trataba del L1 - 6A de “Invicto y Laureado”, abierta por Tino Núñez en solitario en 1997), o sea entre medias de estas dos súper clásicas.
Miramos el trazado desde abajo, parece asequible. Se trata de una fisura más ancha al principio y más estrecha al final que surca la pared con tendencia a la derecha. El guía nos comenta que lleva directamente a la R2 de la Sur Directa y que con cuerdas de 60 m se llega, por lo que nos ahorramos el L1 y L2 de la misma, sin tener que esperar más tiempo al resto de cordadas que subirían por la Sur.

Mientras estamos preparando el material, llega un “listillo” (desde ahora le llamaré así) pues no tiene otro nombre. Al parecer es miembro de un prestigioso club español según nos enteramos después y se coloca el primero, lo que se llama “colarse”. Le explicamos que estamos nosotros antes y que se tiene que esperar, pero sigue R q R diciendo que si la vía permite subir en paralelo, que hay sitio de sobra arriba…Le indicamos que hay en la R2 ya 2 cordadas y que en breve habrán otras 2 por lo que si quiere escalar se tendrá que esperar porque no hay sitio para tanta gente. Parece que en principio ha entendido tanto lo que hemos dicho como el tono con el que lo hemos hecho…
Cedemos el turno al guía de la FMM y sus clientes que educadamente nos lo han propuesto y a la par nos marquen un poco el camino porque desde abajo no se aprecia el final del largo.
Comienzo a escalar, el segundo de los clientes del guía va extremadamente lento. Me veo detrás de él dándole indicaciones y ánimos para que siga hacia arriba y aparque el miedo que tiene y la pesadumbre por el atasco que está formando. Cuál es mi sorpresa que veo a mi altura ya pasándome por mi derecha al “listillo” de antes, este hombre ya entrado en años que parece no haber entendido lo que se le ha dicho a pie de vía. Al final ha hecho lo que le ha parecido la real gana y estamos 3 personas en un mismo punto, sin avanzar. He metido un par de seguros y estamos a unos 12 metros del suelo.
Esto es la guerra !! Que peligro:

El frío se hace notar en las manos y dedos que apenas siento por ir tan despacio. Este “listillo” nos pasa por la derecha sin ningún tipo de miramiento y tirando alguna que otra piedra del tamaño de pelotas de golf para abajo al realizar travesías a derecha e izquierda para evitar los pasos más difíciles.
Le perdemos de vista. Sigo animando a este chico pero se ha dado por vencido y pide a gritos al guía que le descuelgue, que se baja. Le indico que siga hacia arriba pero ya no razona y está completamente convencido de que le queda grande la escalada.
Como puedo paso por su derecha. En el paso clave de este largo hay un par de friends ya metidos; uno del “listillo” y otro del guía de la FMM. Burro grande ande o no ande me chapo al del guía con una cinta mía ya que no hay sitio para poner otro y no puedo pararme mucho en este paso, pues desde que he despegado del suelo ha pasado casi media hora. En el mismo sentido el friend está libre de cualquier caída que no sea la mía, cosa diferente del que ha colocado el “listillo” que aún no ha llegado a la reunión.
Superado el paso más difícil, el guía ya ha empezado a descender al chico de antes y llega al suelo. Cuando voy subiendo y colocando algún que otro seguro por la grieta característica veo como también está descolgando al otro cliente, que se baja para recuperar el material y pedirle el resto al compañero previamente descendido. “…Espero que estoy no siga así hoy…” me digo a mí mismo a la par de acordarme de todos los santos.
En un par de ocasiones estoy a punto de la pérdida de equilibrio porque la cuerda por la que éste era descendido bajaba muy rápido por donde yo subía y me tenía que apartar de la vertical y agarrarme como podía para no caer, con los seguros bastante alejados.
Con un cabreo monumental abandono el largo original de “Invicto y Laureado” para seguir con tendencia a la derecha y salir a la R2 de la Sur. Allí llego y me encuentro al guía de la FMM discutiendo y con razón con el “listillo”. No tardo en unirme a tal discusión y a rebatir lo mal que lo ha hecho. (Más tarde nos enteramos que este pájaro también estaba enseñando/guiando a su segundo…¡¡ Menudo ejemplo !!.)
Fer y Miguel Ángel recuperan el largo rápidamente. Una vez estamos en la reu nos enteramos que un escalador ha sufrido un accidente bastante aparatoso por debajo de nosotros en nuestro mismo largo y que miembros del ejército que estaban allí le están atendiendo ya. El helicóptero de los Bomberos de Asturias apenas tarda en aparecer.
Tenemos delante el largo del diedro correspondiente al L3 de la Sur Directa. Fer pasa ahora al “cabo del miedo” tras el intercambio de material. Es un largo disfrutón, con buenas presas y que se protege muy bien.

Del L4 se encargará Miguel Ángel:

Es uno de los largos más bonitos, por estupendos tubos de órgano de adherencia excepcional. Teóricamente este largo de IV+ empieza saliendo de la reunión a la derecha en busca del diedro y una vez finaliza éste hace ligera travesía a la izquierda hasta llegar a la reunión.
Si sales recto desde la reunión como lo hizo Miguel, saldrá entorno al V-/Vº. En uno de los pasos hay un clavo viejo que viene de perlas.
En la parte superior de la foto se puede observar el helicóptero de los Bomberos:

El L5 es mero trámite para llegar al comienzo de la trepada final por el anfiteatro. Al llegar a la reunión nos encontramos con las primeras cordadas de esta mañana, ya emprendiendo la bajada.
Entre ellos se encuentra el “listillo” de esta mañana. Al parecer no sólo nos ha fastidiado a nosotros, sino que según subía ha ido pisando la vía y cruzándose a más cordadas según le venía en gana.
Tras unos 20 minutos de trepada de IIº llegamos a cumbre, una cumbre espectacular como ninguna otra en la que haya estado.
Ver Picos de Europa desde aquí arriba es especial, MUY ESPECIAL. Hace un par de días Juanma me dijo que recordase que 16 años antes estuvo él allí, palabras que me vienen ahora a la mente (Desde aquí te hago un llamamiento hermano para subir por esa Pidal que te quedó pendiente).
Lo que hoy hemos hecho es algo que no olvidaremos nunca y que permanecerá con nosotros por siempre. El año pasado no pudo ser por la méteo, pero hoy nos ha dejado y hemos cumplido otro de nuestros sueños: “Escalar el Naranjo”.
Entre el cielo y la tierra somos insignificantes sobre esta gran mole de caliza gris:
Tras las fotos de cumbre, otra mirada alrededor, ahora toca bajar con cuidado y celebrarlo con las clásicas de rigor.
Todas las fotos de la escalada AQUÍ.
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